…La falta de ejecución del Plan Regional de Competitividad y Productividad frena inversiones, agrava brechas y deja a la región sin rumbo estratégico…

Por: José Carlos Reynoso Campos

Áncash tiene todo para convertirse en una de las regiones más competitivas del país: agroexportación, abundantes recursos hídricos, minería, turismo de clase mundial y una ubicación estratégica frente a los corredores logísticos del Pacífico. Sin embargo, estas ventajas aún no se traducen en desarrollo sostenible porque el Plan Regional de Competitividad y Productividad (PRCP) permanece prácticamente olvidado. Mientras otras regiones avanzan con planificación, articulación institucional e inversiones estratégicas, Áncash continúa perdiendo oportunidades debido a la paralización de su principal instrumento de competitividad regional.

El costo de la inacción. – No contar con un PRCP activo significa que Áncash carece de una hoja de ruta consensuada para transformar sus potencialidades en bienestar y crecimiento sostenible. También implica la ausencia de prioridades claras para orientar inversiones, fortalecer cadenas productivas y cerrar brechas históricas. Actualmente, muchas instituciones trabajan de manera dispersa, impulsando proyectos aislados y sin coordinación regional efectiva. Las consecuencias son evidentes: disminuye la capacidad de atraer financiamiento nacional e internacional, persiste la desarticulación entre instituciones y productores, y miles de pequeños agricultores continúan desconectados de mercados competitivos. A ello se suman problemas estructurales aún no resueltos, como las brechas en infraestructura hídrica, logística y servicios para la producción.

Como señalan diversos especialistas: “Sin un PRCP, la región queda rezagada, con esfuerzos dispersos, menor inversión y pérdida de competitividad”.

Agro y agua: pilares estratégicos. – En Áncash, el turismo posee un enorme valor económico y cultural. Sin embargo, el agro y la gestión del agua deberían constituir los ejes centrales del PRCP regional. La región cuenta con un importante potencial agroexportador, especialmente en productos como mango y palta. No obstante, enfrenta riesgos crecientes asociados al estrés hídrico y al cambio climático. Sin planificación integrada, las acciones relacionadas con riego, innovación, infraestructura logística, certificaciones y comercialización avanzan de manera fragmentada y con impacto limitado.

Lo que Áncash pierde cada día. – La inactividad del PRCP genera consecuencias directas para el desarrollo regional: primero, Áncash no define sectores estratégicos ni prioridades de largo plazo; segundo, la región pierde capacidad para atraer inversión pública y privada; asimismo, miles de pequeños productores permanecen desconectados de mercados competitivos; también, las instituciones continúan actuando sin articulación ni continuidad; además, Áncash pierde posicionamiento frente a otras regiones que avanzan con estrategias claras de competitividad.

En términos simples: “Una región sin estrategia administra problemas; una región con estrategia construye competitividad, inversión y bienestar para su población”.

Una decisión política urgente. – Activar el PRCP no es un trámite burocrático, sino una decisión estratégica para el futuro de Áncash. Significa articular instituciones, fortalecer cadenas productivas, impulsar infraestructura estratégica y generar condiciones para atraer inversiones, empleo y desarrollo sostenible. También representa la oportunidad de convertir las ventajas naturales de la región en progreso real para su población.

Pero mientras el PRCP continúe “encarpetado”, Áncash seguirá administrando problemas en lugar de construir desarrollo.

Por Editor

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