POR JOSÉ CARLOS REYNOSO CAMPOS.

La Campaña del Cultivo de Papa 2025–2026 en la región Áncash enfrenta un escenario preocupante debido a los efectos negativos del veranillo registrado en diciembre, seguido por lluvias intensas y variabilidad térmica en los meses posteriores. Esta secuencia climática ocurrió precisamente durante la fase crítica de tuberización del cultivo, generando un comportamiento fisiológico adverso: plantas con abundante follaje, proliferación de estolones y baja formación de tubérculos.

Cuadro: Aproximación entre la fenología del cultivo de papa y el veranillo de diciembre 2025.

Los reportes de campo coinciden en los síntomas: crecimiento vegetativo excesivo, amarillamiento prematuro y escasa carga de papa. Estas condiciones se explican por el estrés hídrico inicial, que retrasa la inducción de tubérculos, y el posterior exceso de humedad y temperaturas fluctuantes, que favorecen el desarrollo vegetativo en detrimento de la producción.

La magnitud del problema adquiere mayor relevancia al analizar la superficie sembrada. En la campaña 2025–2026 se instalaron 11,387 hectáreas de papa en Áncash, concentradas principalmente entre septiembre y noviembre. Esto implica que más del 80% del área ingresó a tuberización durante el veranillo de diciembre y las lluvias posteriores, quedando expuesta a condiciones climáticas desfavorables.

Cuadro: Cultivo de papa en Áncash en la campaña actual – 2025 – 2026.

Fuente: DRA Áncash

Las provincias con mayor superficie comprometida son Huari, Sihuas, Huaraz, Carhuaz, Pallasca, Huaylas, Yungay, Bolognesi y Luzuriaga, que concentran la mayor producción regional. En estas zonas, la reducción de rendimiento podría ser significativa, afectando principalmente a la agricultura familiar altoandina.

De confirmarse esta tendencia, los impactos serían múltiples: disminución de la producción regional, escasez de papa semilla para la siguiente campaña, incremento de precios y posibles efectos en el abastecimiento del mercado nacional. La situación exige monitoreo inmediato y acciones preventivas para mitigar la pérdida productiva.

El comportamiento climático reciente demuestra la alta sensibilidad del cultivo de papa a la variabilidad térmica e hídrica. Frente a este escenario, la región Áncash ingresa a una fase de vigilancia agraria, donde el seguimiento técnico y la evaluación oportuna de rendimientos serán determinantes para anticipar los efectos en la seguridad alimentaria y economía rural.

Por Editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *