Tres disparos en la cabeza. Dos sicarios que ingresan con absoluta frialdad a un restaurante. Un objetivo plenamente identificado. Un acompaΓ±ante que logra escapar en medio del pΓ‘nico. En cuestiΓ³n de segundos, Javier Alberti Villanueva Loyola (53) fue ejecutado la noche del martes en un cΓ©ntrico chifa de la calle TΓΊpac Amaru, en Huacho.

No fue un robo. No hubo amenazas ni discusiΓ³n previa. Todo apunta a una ejecuciΓ³n cuidadosamente planificada, una modalidad cada vez mΓ‘s utilizada por organizaciones criminales para eliminar objetivos especΓ­ficos.

La PolicΓ­a Nacional ya iniciΓ³ las investigaciones para determinar el mΓ³vil del asesinato. Sin embargo, el caso trasciende el Γ‘mbito policial. La trayectoria del fallecido dentro de la administraciΓ³n pΓΊblica obliga a formular preguntas que no pueden quedar sin respuesta.

Javier Alberti Villanueva Loyola, natural de Áncash, no registraría procesos penales públicos hasta la fecha. Sin embargo, en 2024 el diario La República publicó una investigación periodística en la que se le vinculaba con una denuncia por un presunto caso de trÑfico de influencias relacionado con la adjudicación de una obra del Proyecto Legado en Ayacucho durante la gestión del entonces gobernador regional Wilfredo Oscorima.

Pese a esos cuestionamientos pΓΊblicos, terminΓ³ ocupando un cargo de confianza como jefe de LogΓ­stica del Hospital Regional de Huacho entre el 9 de julio de 2025 y el 23 de enero de 2026, una posiciΓ³n estratΓ©gica desde la cual se administran millonarias contrataciones pΓΊblicas. Posteriormente pasΓ³ a laborar en la EPS EMAPA Huaral.

La gran pregunta es inevitable: ΒΏQuiΓ©n decidiΓ³ traerlo a Huacho y por quΓ©?

Durante ese periodo, el Gobierno Regional de Lima atravesaba una de las etapas mΓ‘s cuestionadas de su historia reciente. La gestiΓ³n encabezada por la exgobernadora regional Rosa VΓ‘squez quedΓ³ marcada por mΓΊltiples investigaciones, denuncias por presuntas irregularidades y procesos judiciales que terminaron con su condena y posterior condiciΓ³n de prΓ³fuga de la justicia.

En ese escenario resulta indispensable esclarecer quiΓ©n patrocinΓ³ el ingreso de Villanueva Loyola al Hospital Regional de Huacho. ΒΏFue una decisiΓ³n de la DirecciΓ³n Regional de Salud? ΒΏDel entonces director del hospital, Dr. Guillermo Morales de la Cruz? por cierto este personaje ejercΓ­a ambos cargos en ese aΓ±o ΒΏTal vez de algΓΊn coordinador que controlaba las designaciones de confianza? ΒΏO respondiΓ³ a Γ³rdenes provenientes de los mΓ‘s altos niveles del Gobierno Regional?

No se trata de lanzar acusaciones, sino de exigir explicaciones. Los cargos de confianza existen para incorporar profesionales de reconocida trayectoria, no para convertirse en espacios donde los filtros desaparecen y las designaciones escapan al escrutinio pΓΊblico.

El asesinato tambiΓ©n plantea otra interrogante que las autoridades no pueden ignorar. Cuando un exfuncionario que manejΓ³ informaciΓ³n sensible sobre contrataciones pΓΊblicas es ejecutado por sicarios, todas las hipΓ³tesis deben investigarse con el mismo rigor. Desde un posible ajuste de cuentas hasta la eventual existencia de intereses destinados a impedir que determinada informaciΓ³n salga a la luz. Cualquier conclusiΓ³n apresurada serΓ­a irresponsable, pero descartar lΓ­neas de investigaciΓ³n desde el inicio serΓ­a aΓΊn mΓ‘s grave.

La historia reciente del PerΓΊ demuestra que las redes de corrupciΓ³n ya no solo operan mediante el intercambio de favores o el pago de sobornos. En diversos casos investigados por la justicia, organizaciones criminales han recurrido a la intimidaciΓ³n, las amenazas y la violencia para proteger sus intereses. Precisamente por ello, este crimen exige una investigaciΓ³n que vaya mucho mΓ‘s allΓ‘ de identificar a los autores materiales.

La pregunta de fondo no es ΓΊnicamente quiΓ©n apretΓ³ el gatillo, sino quiΓ©n tenΓ­a interΓ©s en que Javier Alberti Villanueva Loyola dejara de hablar, quΓ© informaciΓ³n manejaba y si su muerte guarda relaciΓ³n con decisiones adoptadas durante su paso por entidades pΓΊblicas, hay que recordar que no es el primer funcionario del gobierno regional ejecutado por sicarios durante la gestiΓ³n de Rosa VΓ‘squez en el 2023 sicarios acabaron con la vida de Walter Evaristo Quito, inspector de la DirecciΓ³n Regional de Transportes y Comunicaciones del GORELI.

Responder esas preguntas ya no es solo una tarea policial. Es una obligaciΓ³n del Ministerio PΓΊblico y un asunto de interΓ©s pΓΊblico. Porque cuando un funcionario vinculado a Γ‘reas estratΓ©gicas del Estado termina ejecutado por sicarios, el paΓ­s tiene derecho a conocer toda la verdad, caiga quien caiga.

Por Editor

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