El cómico Carlos Álvarez, candidato del Partido Para Todos y tercero en el último sondeo publicado por la encuestadora Datum, se refirió por primera vez este lunes a la “extorsión sexual” que denunció en la revista Caretas hacia el año 2002.

Al término de la segunda semana del debate presidencial para las elecciones de abril próximo, el aspirante fue consultado al respecto por una periodista, aunque respondió de manera escueta.

“No, no, no hay nada de eso”, dijo de forma tajante cuando una reportera del portal de investigación Epicentro TV le preguntó si temía volver a ser extorsionado por este caso. “Fui extorsionado en Ica por delincuentes, pero al final nos salvamos”, continuó entre risas antes de retirarse.

El episodio fue documentado hace más de dos décadas en la revista Caretas, donde Álvarez declaró en exclusiva, y recuperado recientemente por el programa La Encerrona, que consiguió aquella edición en la Biblioteca Nacional del Perú.

“Extorsión sexual: habría mil y un vladivideos íntimos”, se leía en el titular del informe, que añadía que, como Álvarez, había “muchos más extorsionados”.

De acuerdo con el texto recogido por Caretas, fundada por la periodista Doris Gibson en 1950, el video fue grabado en 1993, cuando Álvarez regresaba de un festival en Colombia y se alojó con su equipo en una ciudad del norte del país.

El material, según la revista, se registró en una habitación alquilada por el humorista y actual aspirante presidencial. “El video se ofreció a los canales de televisión en 1994. Entonces, Álvarez estaba al frente del programa Las mil y una, en Canal 2. Tres sujetos desconocidos pedían entre ocho mil y doce mil dólares”, se lee en el informe. Los extorsionadores fueron detenidos y se recuperó el material.

Años después, en 1999, Álvarez empezó a recibir amenazas telefónicas. “Ya no me pedían dinero, sabían todos los detalles. (…) ‘Vamos a divulgar ese material’, le decían. ‘Vamos a hundirte. Tú tienes que apoyar al jefe”, sigue el texto en referencia a Vladimiro Montesinos, antiguo asesor y ‘hombre fuerte’ del exdictador Alberto Fujimori.

“Me decían cuántas puertas de ingreso tiene la casa de mis familiares y a dónde conducía cada una. No puedes salir del canal. Tienes que cumplir tu contrato. Daba curiosidad porque solo yo entendía la ambigüedad. ‘Sabemos tu problema. Recuérdanos. Y siempre firmaban como ‘los amigos’”, relató en otro momento.

Caretas detalló que los “probables agentes del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional)” dejaron a Álvarez “en paz” en agosto del 2000, cuando él ya estaba fuera de la pantalla. Antes, contó, llamaban a su padre para ponerle música por el teléfono y rompieron el vidrio del auto de su productor, Raúl Dávila. “Lo cierto es que yo sé que no soy el único; a otros les ha pasado lo mismo y hasta peor”, dijo.

Por Editor

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